Salí de Madrid el 29 de mayo en un camión 4x4, con la intención de acercarme a Bamako para recoger la artesanía que había encargado en un viaje anterior. Aunque varias personas se interesaron por acompañarme, finalmente nadie se decidió, y me fui yo solo. Sin duda eso me animó a relacionarme más con las personas que me iba encontrando por el camino. El camión tenía 5 asientos, y como me daba pena que fueran vacíos, subía a las personas que veía haciendo dedo. Todos buena gente. Unos más comunicativos que otros, me iban contando retazos de su vida. Se desplazaban para visitar a algún familiar, para asistir al mercado de ganado, para comprar alguna pieza de recambio para su tractor, etc.
Durante todo el viaje vi muy pocos extranjeros/viajeros/turistas. Supongo que muchos anularon su viaje como consecuencia de los atentados de Casablanca, que tanto dolor y sufrimiento han provocado en muchas familias inocentes.
En Essaouira di un agradable paseo nocturno a pie desde el camping hasta el centro de la ciudad. Unos potentes focos iluminaban una zona de la playa, repleta de gente jugando al fútbol.
Paré en un taller de Agadir para engrasar el camión y limpiar su depósito de combustible. Mientras esperaba pacientemente, un amable vecino me trajo una bandeja con comida. Luego me invitó a té y me presentó a toda su familia.
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Dentro del camión llevaba una bicicleta de montaña con la que de vez en cuando hacía pequeñas excursiones por carreteras abandonadas. Las mismas carreteras que se construyeron cuando el Sahara Occidental era provincia española. |
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Habilité la parte trasera del camión para dormir. Dentro podía cocinar y comer tranquilamente a pesar del viento. Paraba en los sitios que más me gustaban para descansar, contemplar el paisaje y leer algo. |
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La temperatura era muy agradable, tanto de día como de noche. Esta foto corresponde a la zona de Río de Oro, en la entrada de la península donde está Dakhla. El mar adopta la forma de las alas de un águila. |
Llegúe a la frontera mauritana dispuesto a atravesar el desierto con ayuda de mi recién estrenado gps. Me encontré con mi amigo Soufi, que llevaba 15 días esperando en vano algún cliente. No me lo pensé dos veces, y después de acordar el precio por sus servicios, le monté en el camión. Donde esté un buen guía, que se quite todo lo demás.
Mi camión pesaba 6 toneladas, el motor solo daba 93 caballos de potencia, y las ruedas eran demasiado estrechas. Le expresé a Soufi mis dudas sobre la conveniencia o no de montar el camión en el tren que va desde Nouadhibou hasta Choum. Me miró sonriendo, y me aseguró que con él por el desierto no habría ningún problema. De pronto, mis temores desaparecieron. Me guió por zonas de arena inexplicablemente dura, y no me atasqué ni una sola vez. Únicamente parábamos para descansar, estirar las piernas y comer.
Se hizo de noche y paramos en una inmensa planicie. Cenamos y Soufi preparó un excelente té que me quitó la fatiga. También me quitó el sueño, y estuvimos charlando hasta el amanecer. Me comentó que no veía su futuro laboral nada claro. En el año 2006, la carretera entre Nouadhibou y Nouakchott estará terminada. Le dije no debía preocuparse, ya que una persona honesta y trabajadora como él, triunfaría en cualquier cosa que hiciese. Esta vez fui yo quien aplacó sus inquietudes, hacemos un buen equipo.
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Al día siguiente el camión no arrancó. Los mecánicos que en España me cobraron un pastón por ponerlo a punto, no habían cambiado algunas gomas podridas que ahora se habían abierto. Afortunadamente llevaba recambios, y en un par de horas solucioné el problema. |
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Sufrir una avería en medio del desierto es una experiencia inolvidable. Uno está completamente solo. |
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Dos viajeros de los de verdad, capaces de caminar 50 kilómetros en un día por el desierto más duro del mundo. |
Soufi me llevó por una zona interior de arena más o menos dura, evitando el peligroso tramo de la playa. A media mañana el sol empezó a pegar fuerte, y tuvimos que parar un par de veces porque el camión se calentaba. Además la arena se ablandaba con el calor, y las ruedas dejaban grandes surcos.
Llegamos a una pista que nos llevó hasta Nouakchott. Los primeros kilómetros de esta pista no son buenos para vehículos pequeños, ya que únicamente la utilizan los camiones que trabajan en la construcción de la carretera, y las rodadas que dejan son muy profundas.
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Me despedí de Soufi, y desde Nouakchott fui hasta Ayoun el Atrous por carretera. Luego tomé una pista en dirección a Nioro du Sahel. Salí de Mauritania el mismo día del fallido golpe de estado, el domingo 8 de junio. No me enteré de nada. Ni mi camión ni yo entendemos de política, y las piedras que me encontraba por el camino no me comentaron nada. |
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La temporada de lluvias había comenzado, y la pista estaba parcialmente inundada. La altura del camión me permitió salvar los profundos charcos. Antes de llegar a Bamako, me sorprendió una fuerte tormenta de arena, y tuve que detenerme hasta que amainó, porque no se veía nada. |
Cuando llegué a Bamako, me enteré de que uno de los artesanos con los que trabajo había desaparecido con el dinero que le adelanté el año pasado. Así es la vida. Busqué sin demora otro artesano y le encargué lo que quería. Dejé mi camión bien guardado y regresé a Madrid en avión, con la esperanza de tener mejor suerte a mi regreso en agosto.
¿Había hecho el viaje en balde? Definitivamente no. El único viaje inútil es el que no se hace. Si quisiera ganar dinero... ¡me habría hecho banquero! Y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado. Hasta el próximo viaje, que si Dios quiere tendrá lugar en agosto de 2003.
EPÍLOGO: en noviembre de 2003 regresé a África en avión. Después de poner a punto mi camión y llenarlo con la artesanía de mi nuevo socio, afortunadamente más honesto que el anterior, comencé el viaje de regreso.
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Para atravesar el Sahara fui por la pista de Chami, que es buena para camiones pero mala para vehículos pequeños. Me acompañaron tres guías mauritanos, que regresaban a Nouadhibou desde Nouakchott después de acompañar sendos grupos de turistas. No me cobraron. Suponen que ya conozco el desierto. Lo cierto es que después de atravesarlo muchas veces, me sigue pareciendo enormemente extenso y peligroso. |
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Las noches de invierno en el desierto son muy frías, y a veces resulta difícil conciliar el sueño. Sin duda el mejor momento para dormir es al amanecer, cuando comienzan a calentar los primeros rayos del sol. |
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El camión de más de 20 años de antigüedad se portó estupendamente. Su velocidad máxima es de 65 km/h, pero me da igual. No tengo prisa. Su aspecto destartalado despertaba las simpatías de todos los viajeros que me encontraba, y ahuyentaba la codicia de los bandidos. Transportar la artesanía en avión o contenedor es sin duda más inteligente, seguro y rentable. Pero menos divertido. Yo nunca dije que fuera muy listo. |
TRANSAHARIANA MARZO 98
TRANSAHARIANA JULIO 98
TRANSAHARIANA ENERO 99
TRANSAHARIANA AGOSTO 99
TRANSAHARIANA ENERO 2000
TRANSAHARIANA AGOSTO 2000
TRANSAHARIANA ENERO 2001
TRANSAHARIANA ABRIL 2001
TRANSAHARIANA AGOSTO 2001
TRANSAHARIANA ENERO 2002
TRANSAHARIANA AGOSTO 2002
TRANSAHARIANA ENERO 2003
AHORA ESTAMOS AQUÍ
TRANSAHARIANA AGOSTO 2003
TRANSAHARIANA AGOSTO 2004
TRANSAHARIANA ENERO 2005
TRANSAHARIANA AGOSTO 2005
TRANSAHARIANA ENERO 2006
TRANSAHARIANA AGOSTO 2006
TRANSAHARIANA ENERO 2007
TRANSAHARIANA AGOSTO
2007
TRANSAHARIANA ENERO 2008